martes, 19 de febrero de 2013

19 de Febrero



Recuerdo el penúltimo cumpleaños en el que estuvo mi familia completa: mi padre, mi madre, tíos/as, abuelas, primos/as, etc.… Fue un día domingo 17 de Febrero de 1991 a eso de la hora de almuerzo -lo celebraron aquel día ya que mi cumpleaños se ubicó un 19 de Febrero, día martes, no muy cómodo para la gente que trabaja-

Fue un día agitado, uno de los más agitados desde que tengo recuerdo. Cumplía 6 años y la intención de mis papás (creo) era que estuviera reunida tanto la familia de mi padre, como de mi madre, realizar un cumpleaños atiborrado de gente.

Se realizó en la casa de mi abuelita Olga, por ahí por el paradero veintitantos de Santa Rosa. Una casa amplia, con un gran patio, el cual podía albergar a la cantidad de gente que iba a llegar. Me encantaba esa casa, tenía unos muebles muy antiguos de madera y mimbre. En el patio se ubicaban diversos tipos de plantas, recuerdo unos parrones que me llamaban la atención. Esa casa lamentablemente ya no existe, fue vendida una vez que mi abuela murió. (Con una gran discusión familiar de por medio, la cual hasta el día de hoy existen los coletazos de aquella venta)

Ya antes de almuerzo empezaron a concurrir de a poco los invitados. Unas primas al principio, un par de tíos por parte de papá… Ya mi abuelita y mi tía Hilda llegaron por la tarde… les quedaba bastante alejado este sector de su casa en Independencia.

Recuerdo que mi madre se colocó una especie de traje muy extraño, parecía “vidente” o “gitana”, la verdad era muy extraño, yo no la había visto nunca vestida de esa forma… no era feo el traje, pero era extraño (una especie de poncho-vestido-pantalón con colores naranjos, cafés, y figuras varias por todas partes, muy colorido… raro)

En el transcurso del día, a medida que iba llegando más gente, más me llenaba de regalos… no recuerdo muy bien qué regalos, pero sí recuerdo que me regalaron mucha ropa, cosa que a un niño no lo ilusiona mucho que digamos… uno esperaba juguetes y más juguetes o lo que fuera… menos ropa… jaja.

Caleidoscopio.
Recuerdo también, el regalo de mi padre: Un caleidoscopio[1] (y algo más que no recuerdo). Aluciné con ese regalo,  figuras de varios colores simétricas, que al girarlo mostraba otro conjunto de figuras (más chiquitas o más grandes dependiendo de la dirección del giro). Cometí el error eso sí de decir ante mucha gente que: “Me gustaron todos los regalos, pero el que más me gustó fue el que me regaló mi papá: El Caleidoscopio”… ahí mi mamá puso una cara de dos metros, me reta luego diciendo que: “Eso no se dice, que no fuera desubicado e irrespetuoso con el resto”, mi padre estaba muerto de la risa…

Ese fue el penúltimo cumpleaños en el que tuve a toda mi familia completa conmigo. Guardo un grato recuerdo de ese día.

Después de eso, mi padre cae más enfermo, al año siguiente, en Agosto ya se va. El último cumpleaños con mi padre presente fue en febrero de 1992. Esa vez, según fotos, se realizó en la casa de mi tía (hermana de mi padre). También concurrió mucha gente, tíos y abuelas de ambas partes… pero de ese cumpleaños no tengo recuerdos… ni uno solo. Sólo por fotografías pude ver cómo fue… quizás porque ya se sabía que sería el último con toda la familia completa, quizás porque ese año, casi lo tengo borrado por completo de mi memoria.

Y de ahí para adelante, ya los cumpleaños no fueron iguales. Mi madre se esmeraba en celebrarlos, aunque yo no quería, no me interesaba. Y cualquier celebración para adelante, si bien era bonita, ya no era lo mismo. Después, ya más grande (14 años más menos) opté por no celebrarlos, ya no valía la pena, no sentía un entusiasmo similar al de cuando era niño.

Todos los años existe algún problema, porque la gente a mi alrededor quiere celebrarlo y, yo no quiero, eso los desanima, algunos/as se molestan, pero pocos entienden cómo me siento en este día y, que lo que menos quiero es celebrar algo.

Ya no habrá un cumpleaños como el de ese entonces, con toda mi familia reunida, nadie más podrá darme en este día lo que sucedió ese día de 1991, por lo que para mí ya no valen las grandes celebraciones.
 
Fotografía de aquel cumpleaños. Domingo 17/02/1991

[1] Tubo que contiene tres espejos, que forman un prisma triangular con su parte reflectante hacia el interior, al extremo de los cuales se encuentran dos láminas traslúcidas entre las cuales hay varios objetos de colores y formas diferentes, cuyas imágenes se ven multiplicadas simétricamente al ir girando el tubo mientras se mira por el extremo opuesto. Dichos espejos pueden estar dispuestos a distintos ángulos. A 45º de cada uno se generan ocho imágenes duplicadas. A 60º se observan seis duplicados y a 90º cuatro. (Descripción desde www.wikipedia.com)

lunes, 4 de febrero de 2013

Reflexiones de un año... reflexivo


No hay aprendizaje verdadero sin contrastar lo aprendido con la realidad.

Ese es y está siendo mi aprendizaje en este momento. He contrastado una verdad que, si no se vive, es difícil de comprender: “Has lo que te apasiona” o más sencillo aún: “Trabaja en alguna actividad que te apasione”… En 7 años, y sobre todo en los últimos 2 años, he comprendido cuán importante es esta máxima (o cita).

Si trabajas en alguna actividad que no te llena en el alma, que no te apasiona, que no darías más horas de tu vida, por nada del mundo, en seguir realizándola fuera de tu horario de trabajo (independiente del dinero de por medio), significa que tu pasión está en otra parte… así de simple… Menos aún quedarían ganas para crear algún negocio o emprendimiento en algo que, sencillamente, no está en nuestro ADN…

Más aún, las personas que muestran mayores niveles de satisfacción con su vida, las que presentan un menor stress (aunque trabajen 20 horas diarias), las que enfrentan con mayor optimismo cada día y las que se mueven sin contrapesos emocionales por la vida, son aquellas que están haciendo los que les gusta… así de sencillo.

Una persona que nació para trabajar al aire libre, que nació para trabajar al aire libre, será tremendamente infeliz en un trabajo de oficina de 9 horas diarias. Una persona que nació para trabajos flexibles o no se lleva bien con los números, sufrirá tremendamente en un trabajo de contador o que involucre labores repetitivas.

Una persona cuyas habilidades, conocimientos y gustos, no se encuentran en armonía con el tipo de actividad que desempeña en su diario vivir, se encuentra en una situación terriblemente desventajosa… (no necesariamente en el ámbito económico, porque puede que le paguen bien) vocacional, emocional y laboralmente, porque no satisface su necesidad de crecimiento personal en las actividades que desarrolla y no está necesariamente a gusto emocionalmente con su día a día (ya que la mayoría de las personas trabaja 5 días de la semana de un total de 7 y, algunas, incluso más).

Por eso, quizás, vemos tanta carga emocional negativa en el diario vivir. Esa ansiedad por conseguir llegar lo más rápidamente posible, lo más arriba que se pueda… generalmente asociado a un sueldo mayor… independiente de si esa forma de empleo o emprendimiento va con nuestro ADN principal, o si calza necesariamente con nuestro objetivo de largo plazo, que tiene que estar en concordancia con nuestros deseos y sueños…

Mucha gente se olvida que el fruto de nuestras acciones no se ve de inmediato… al tercer mes de trabajo es probable que no recibas un ascenso, ni el doble de sueldo, ni probablemente llegarás a ser gerente general de alguna empresa al año de empleado. NO. Todo lo contrario… las grandes gestas demoran años… Horst Paulmann creó su imperio en décadas. Angelini tardó décadas en poseer el sitial que ostenta. John Nash recibió su premio Nobel casi 40 años más tarde de que se le ocurriera la idea que inspiró su trabajo.

Las cosas no pasan de un día para otro… por eso hemos de conocer nuestra vocación, habilidades y conocimientos… tener nuestros objetivos claros, como el agua… ¿Estoy rindiendo bien en mi trabajo y estoy conforme con mi vida personal? ¿Estoy realizando lo que me apasiona? ¿En qué estoy actualmente?, ¿Dónde quiero llegar?, ¿Es acorde el o los objetivos propuestos con mis habilidades, conocimientos, trabajo y sueños? ¿Qué puntos débiles tengo que fortalecer? ¿Cuáles son mis fortalezas? ¿Están acordes con mis objetivos? ¿Cuáles son los pasos a seguir para cumplir mis objetivos? ¿Cuáles son los plazos?...

Bueno, una cosa tengo claro, encontré (o más bien reconocí) lo que me apasiona… creo que finalmente estar un año tranquilo, quieto y sin grandes ataduras, me han hecho reflexionar de una forma que ni yo mismo imaginé…

miércoles, 23 de enero de 2013

Es como…


Terminar una relación sentimental, irse de un trabajo dejando a todo tu grupo de trabajo en la empresa, con el tenías una excelente relación laboral. Cambiarse de casa, cambiarse de barrio, de ciudad y de región, hasta de clima. Cambiarse de estudiar una carrera profesional a otra… y otra. Dejar de ver a ciertas personas, dejar de vivir ciertos momentos cotidianos, que antes eran de una normalidad insignificante, pero que al desaparecer, desatan las añoranzas de tiempos pasados… esa quizá maldita obsesión del cerebro que le permite recordar, vivir del recuerdo y de momentos que no volverán.

Es como morir. Morir y, renacer luego, de una forma distinta, con deberes distintos, personas que te rodean distintas, entorno hogareño distinto, clima distinto y velocidad distinta… en suma, todo distinto… una y otra vez… (over and over again, como se diría en inglés)

Difícil es despegarse de lugares donde uno se siente a gusto, pero que a la vez, pueden ser dañinos en el largo plazo.

Difícil también es enfriar los afectos creados hacia las personas que alguna vez formaron parte de tu entorno laboral y personal. Cuando se acaba una etapa, no queda más que seguir el camino y avanzar, independiente de lo que se dejó atrás, y la incertidumbre (mayor o menor) que pueda reinar en cierto momento, sólo es parte de la adaptación a un nuevo entorno o escenario.

Puedo decir que “Si, hecho de menos”… Echo de menos tantos lugares y amigos, tantos momentos y aprendizajes, que pasa a ser ya casi una película repetida.

lunes, 17 de diciembre de 2012

We Run Santiago 2012


Providencia, Santiago. Sábado 15 de diciembre.

19:30 hrs. Saliendo de casa con mis primas hacia el evento running del momento: We Run Santiago 2012
 
19:50 hrs. Bajo del automóvil y me dirijo junto a otros cientos que van por la misma cuadra hacia el núcleo del evento.

Mucha, pero mucha gente, mayoritariamente de negro (con la polera oficial) y otros tantos con poleras multicolores de otrora ya varias carreras pasadas que ahora sólo son un fiel recuerdo de aquellos momentos.

Elongo, elongo más y me coloco junto a otros miles, unos 200 metros antes de la partida, donde aún queda espacio para estar tranquilo y no muy apretado. Aprovecho para seguir elongando...

20:30 hrs. Largada... Empieza la fiesta del running We Run Santiago 2012... La adrenalina comienza a subir... aún no se puede andar a un ritmo muy alto, ya que hay mucha gente delante. Además, 4 kms en ascenso al cerro San Cristóbal debían ser enfrentados en plenitud de condiciones...

Empieza el ascenso al cerro en el km 1,5. Se escucha a los corredores que van delante y que, seguramente, muchos de ellos son primerizos, expresiones tales como: "Aaah!!" "Oooh!!"... "Waaah!!" Que expresaban el asombro, la sorpresa o el impacto mental que les producía la entrada al ascenso del Cerro San Cristóbal... es una primera curva "come piernas", se siente de inmediato el impacto de la subida. Al instante baja la velocidad de los corredores que van delante, yo mantengo mi ritmo y comienzo a adelantar a otros runners... es difícil, ya que es una gran masa que va más lento que yo. Logro enfrentar la subida de buena manera... 

Kilómetro 3 y ya siento los primeros embates de una subida a un ritmo más rápido del presupuestado. 500 metros más adelante se encuentra el primer puesto de hidratación. Me detengo y tomo un cartón de "Powerade", realmente esa detención fue el golpe de gracia del cansancio... debí haber mantenido un ritmo menor al recoger el líquido, pero nunca detenerme... 40 segundos tardé en vaciar ese cartón y seguir corriendo... aumento el ritmo para compensar una detención innecesaria.

Kilómetro 4 y ya se ven los estragos de la subida... uno que otro caído... mucha personas caminando, sobre todo mujeres, jóvenes, rojas como tomates, quienes probablemente se imaginaron algo más simple de lo que estaban viviendo realmente.

Sigo mi ruta, oscurece... este kilómetro se hace eterno... vislumbro a lo lejos el kilómetro 5 y nuevamente puestos de hidratación... A partir de allí comienza el descenso, la bajada, donde hay que recuperar el tiempo perdido, flotar y rematar la carrera con las reservas guardadas en la subida. Así planifiqué mi carrera. Ascenso a un ritmo que me permitirera rematar en los últimos 5 kilométros de bajada y hacia la meta, cuidando de no lesionarme como en la anterior corrida que realicé, donde tuve que parar por casi un mes por una tendinitis peroneal... Abro paréntesis: Donde también me "profesionalicé" un poco y decido realizar el análisis de mi pisada, comprobando que soy un supinador neto, es decir, pertenezco a ese 7% de runners que tiene ese tipo de pisada. ¿Por qué no puedo pertenecer al otro 93% restante? Sería más fácil encontrar una zapatilla adhoc y lesionarme menos. Esta vez mis Skechers Pro Ressistance, con una amortiguación increíble, cumplieron a la perfección su objetivo... Nada que envidiarle a las Nike o Adidas... Bien por Skechers que entren al mercado fuerte con zapatillas de muy buena calidad. Cierro paréntesis

Decido no hidratarme esta vez, no estaba exhausto ni con necesidad de líquidos... Si quiero correr los 21K, la hidratación no aparecerá hasta por lo menos en el kilómetro 7, así que sigo de largo y comienza el descenso.

Ya está casi totalmente oscuro. Son aproximadamente las 21:05 hrs. Sombras (les digo sombras, pero éramos nosotros con nuestras poleras negras... parecíamos sombras realmente) adelante corriendo con más ganas. Se siente el entusiasmo y la adrenalina de la bajada. La panorámica es maravillosa. Una ciudad completamente iluminada que, desde las alturas, dibuja una postal simplemente inolvidable...

Kilómetro 8, termina el descenso y saltamos a la autopista. es la señal de que la meta está cerca. Miro hacia mi izquierda y veo decenas de autos detenidos, mientras yo avanzo a tranco firme. Muchos bocinazos de gente al volante incómodos por esa paralización, porque les cortaron el tránsito para que miles pudieran pasar por "sus autopistas". Es justo destacar que estaban cómodamente sentados en sus asientos acolchados de sus vehículos, asi que tanta incomodidad tampoco había... Otros tantos sentados en esos mismos vehículos alentaban a "esos locos que corren" ya que sabían que estaban intentando "superarse a sí mismos", y que unos minutos de detención eran irrelevantes para el contexto en cuestión.

Kilómetro 9... Sólo quedan mil metros... la chica que va un metro delante pregunta al banderillero: "¿Cuánto falta?" denotando en sus palabras un cansancio y ansiedad propios de quien está por cumplir su objetivo tan anhelado. el banderillero responde: "Sólo dos cuadras y media... Vamos, Vamos!!!"... La gente que se concentra en las aceras nos mira perplejas, muchas aplauden y dan ánimos "Ya falta poco!!... Vamos!!".

Quedan 300 metros... con la última gota de esfuerzo recorro ese tramo... Estoy exhausto. Suena en mi mp3 "Welcome to the Club" de Manian, por segunda vez, aunque en esta ocasión en la versión de 180 bpm.

Cruzo la meta, me cuesta frenar... terminó todo... cumplí mi objetivo!... Bajé mi tiempo, prácticamente  en un 15% en relación a la versión del año 2011. Recorro el sendero, entrego el chip. Busco en medio de un caos enorme, una bebida isotónica donde cientos de runners buscan lo mismo que yo, lo consigo sin mayor problema y bebo sin mediar segundo alguno, estoy exhausto, necesito líquido... qué sensación más placentera.

Llega el momento de estirar, me ubico cerca de un camión con pantallas gigantes... estiro, luego voy al pasto... sigo estirando...

Cruzo hacia la zona de masajes, fruta y evento electrónico. El masaje post-carrera fue uno de los ingredientes principales para amanecer al día siguiente sin dolor alguno... reponedor a más no poder... Cómo pocas veces había visto, sólo había una persona antes que yo, así que era él momento para entrar a la fila. Luego, frutas... un par de naranjas y un plátano... Luego DJ Sacha López, excelente evento... nada que decir... Una organización fenomenal, el caos propio de albergar en un evento a más gente  de lo presupuestado (porque siempre hay "colados" no inscritos, pero da lo mismo, todos tenemos derecho a disfrutar de esta fiesta, disfrutan corriendo y eso es lo importante)

Llegó el momento de marchar, son ya las 22:30 hrs. Sabía que era muy probable que no me encontrara con mi prima, ya que ella no sabía donde estaba la meta, y probablemente se perdiera en mi búsqueda y, efectivamente eso pasó. Asi que tendría que irme en metro a casa. Quedaban menos de 40 minutos para encontrar abierta la estación, así que me tenía que apurar...

Camino por calle Alonso de Córdoba y vuelvo mi mirada atrás, dejando en el recuerdo, estas imágenes de momentos en que la lucha por un objetivo común nos une nuevamente como chilenos, dejando las diferencias atrás, apostando por cumplir cada uno nuestras metas y ayudando "al del lado" cuando un inconveniente se presenta en carrera, la "solidaridad del runner" para con su igual...

Lecciones de vida en tan sólo 60 minutos...

sábado, 8 de diciembre de 2012

Right Choice


Fue una semana de aquellas que uno podría llamar aburridas, raras o fácilmente olvidables.
Contraste de climas. Hizo un calor de aquellos, como también llovió, tal cual un día de invierno. Marcada por los alegatos en la Haya respecto de la disputa por límites marítimos entre Chile y Perú.

Marcada también porque, en esa semana "fácilmente olvidable", mi cabeza toma un respiro y, como de la nada, después de estar días y días, meses, pensando y tomando una determinación que finalmente no encontraba el momento, se ilumina mi poder de decisión y fijo mi fecha de salida de Talca: Marzo 2013. Tal planificador que guía sus decisiones con el poder de la lógica ajedrecística que permite visualizar varios movimientos propios y del rival, aplicando la táctica correcta para la consecución final de la estrategia seleccionada. En esa semana "fácilmente olvidable" y aburrida, al parecer mi cerebro toma un respiro y, con esos nuevos bríos, fue capaz de fijar una fecha que no vislumbraba lugar.

Si bien tengo fama de buen planificador, los sucesos han dado cuenta que mi intuición es la mayor de mis fortalezas. Esa intuición que, basada en los hechos del día a día y del pronóstico de las posibilidades futuras de ocurrencia de diversos sucesos, es capaz de iluminar el camino con mejores probabilidades de éxito. Tal cual lo hiciera hace 14 años atrás, tal cual lo hiciera nuevamente hace 6 años, tal cual lo hiciera hace 10 meses atrás... en mis decisiones trascendentales mi intuición ha sido la guía fundamental en el camino. No tengo por qué dudar ahora que nuevamente me ha mostrado el sendero, no tengo por qué dudar, ya que la seguridad que siento la conozco, conozco esa sensación de tranquilidad y serenidad que da el tomar una decisión que va en línea con tu sentir.

Se acerca el momento de cambiar nuevamente, de cambiar tan drásticamente como lo hiciera hace 6 años, cambiando norte por sur, desierto por vegetación, sol por lluvia. Ahora es un cambio similar, sólo que actualmente ya logré armar "la teoría de mi camino", es decir, la visión, ahora tengo la convicción de dónde me estoy dirigiendo... no dubitativamente, no con dudas, si con incertidumbre, pero mucho menor que hace unos meses atrás (o por lo menos ya no tengo la incertidumbre de un deseo inexistente de antaño).

Todo radica en dónde me veo en una década más y qué tengo que hacer hoy y/o en los próximos años, para lograr ese objetivo. El punto estaba en que no podía visualizar dónde me quería ver... me veía en varios escenarios, todos satisfactorios y de mi gusto... pero no puedo vivir 20 vidas simultáneamente... tengo que elegir un camino, y eso me costó mucho... pero mucho... Ahora sé, ya decidí y me motivé a tomar acción. Ya es hora de comenzar a cimentar ese camino, basta de descanso o pasos dubitativos, ya se cumplió el objetivo n°1, el objetivo n°2: La decisión de qué camino seguir, la acabo de tomar ... paso a fase 3: Acción, empezar a tomar las decisiones que llevaran lentamente, constantemente a la consecución de ese objetivo... La fase 4 queda "stand by" (el viaje por el mundo) por estrictos motivos financieros, lamentableente no son compatibles ambos objetivos, pero sí la adecué a las necesidades del momento. En vez de 6 meses será un mes o dos de viaje por algún lugar del mundo, quizás el sur de Chile, Pto. Williams, la Patagonia, aquellos lugares de paisajes inamculados, donde no existe ni la señal telefónica ni internet... el paraíso mismo... lejos del mundanal ruido y la toxicidad de esta sociedad.

Manos a la obra.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Respuestas condicionadas: La clave financiera de la vida


Nos han acostumbraado a dar respuetas condicionadas, tal perro de Pavlov. Respuestas condicionadas, tal como ahonda Kiyosaki en sus libros. Seguimos caminos predeterminados elaborados por otros... seguidos por otros, los cuales tienden a replicar los resultados de un sendero de vida similar a quien lo recomienda. ¿Te aconsejan obtener las mejores calificaciones mientras estás en el colegio, estudiar una carrera, buscar un empleo seguro, mantenerse el mayor tiempo posible en ese empleo, obtener sueldos cada vez mayores, comprar "tu casa propia", obtener un automóvil, ahorrar para tu jubilación, tener un APV y/o fondos mutuos?... y en conjunto con eso, vienen los hijos, las deudas y un fracaso rotundo en el manejo financiero...

Me bastaron sólo unos meses de trabajo en "el mundo real" hace años atrás (No ese mundo real académico -cómo mi actual trabajo- ni ese mundo real donde se está ajeno a quienes manejan los hilos financieros del país) para darme cuenta que para cumplir mi objetivo primordial de largo plazo no debía concentrar mis principales esfuerzos en mi trabajo asalariado. Afortunadamente pude experimentar un aprendizaje fuera de lo común y de sumo provechoso, ya que por suerte, aprendo rápido y, en base a la observación y a la conversación con la gente que SI tiene dinero y que SI mueve montos exhorbitantes diariamente, es que me permitió darme cuenta que el camino para llegar a obtener éxito y dinero no es el del "empleo seguro" ni estar 20 años en el mismo trabajo. "Las lucas" se generan teniendo en cuenta tres acciones claves: Vender, Invertir y Controlar los gastos (para ello es necesario diferenciar la inversión del gasto). Las conversaciones con los clientes más adinerados llegaban todas al mismo punto y tenían extrañas coincidencias: Todos tenían su propio negocio (vender), todos llevaban una vida austera (control de gastos), y la gran mayoría invertía en el mercado de valores y tenía a lo menos inversiones en un bien raíz (inversión).

Vender, sí, vender. La ruta general es tener tu propio negocio. Prestar un servicio (o servicios) o producir bienes que otros comprarán, satisfaciendo sus necesidades. Así es como se genera más dinero que el 90% de las actividades ordinarias de trabajo de empleado. La segunda palabra es Invertir. ¿Invertir en qué? Bueno, uno puede invertir en varias fuentes. Bienes raíces, acciones, papeles del mercado de valores, entre otros. La inversión en bienes raíces es una de las más rentables en estos tiempos. La inversión en renta variable a largo plazo puede dar réditos enormes. Sólo hay que atreverse y ese es el paso más difícil.

Para vender hay que perder el miedo al rechazo. Estar convencidos de que nuestro producto o servicio satisface las necesidades de aquellos que lo consumen y perciben un valor agregado acorde a lo que queremos generar de rentabilidad. Para invertir en bienes raíces o en la bolsa, hace falta perder "el miedo a perder". No puedes ganar si no arriesgas. (No arriesgarse implica guardar el dinero bajo el colchón. Allí se irá depreciando por la inflación de cada mes, terminarás con un 3 o 4% menos de dinero todos lo años por este efecto, si es que estás en Chile. En Argentina se pierde valor a una tasa del 25% anual, es decir, comienzas el año con $100 y terminas con $75. ¿Motivamente, no?)

El punto crucial no está en cuánto ganas, sino en cuánto gastas. El punto crucial es si gastas tu dinero "invirtiendo" o gastas tu dinero "consumiendo". La diferencia es sustancial. La primera opción implica un retorno o rentabilidad (la idea es que el retorno sea positivo), es decir, vuelve tu dinero inicial más un "adicional". La segunda opción no acarrea un retorno , sino que todo lo contrario, acarrea depreciación. En vez de retorno tienes pérdida. Por tanto, la idea es equilibrar ambos gastos. La vida implica gastos de consumo, que no tienen retorno alguno, alimentación, vestuario, entretención, entre otros. El punto está en financiar en gran parte estos gastos con los retornos generados por nuestros activos, asi no mermanos nuestra capacidad de generación de dinero extra de nuestra base potencial.

Todo lo anterior demanda un trabajo y esfuerzo enormes, sumado a una gran voluntad y perseverancia. Cuesta mucho dejar la estabilidad de un trabajo de "empleado" (peor si es bien remunerado, ya que uno se aburguesa) y cuesta aún mucho más pensar en un negocio redituable, encontrar las oportunidades enfrente de nuestros ojos cuesta, a veces, mucho más. 

La consigna es atreverse, perseverar y darse cuenta que el mundo es mucho más que una oficina, papeleo y 3 semanas al año de vacaciones. La vida es riesgo, la vida es aventura, la vida es conocimiento, la vida es ser flexible, la vida es cambio... ¿Estás listo para el cambio?

domingo, 2 de diciembre de 2012

El lado simple de la vida


La luz tímida de la luna llena, ilumina una noche en que la luz se esfuma de las aceras. Están a oscuras, se escucha el resquebrajeo de vidrios y murmullos alrededor. Han pasado sólo algunos segundos desde que uno de los mayores movimientos telúricos de la historia se haya dejado sentir en esta parte de la nación.

No hay luz, sólo murmullos temerosos y luces fugaces provenientes de linternas en casas adyacentes... La comunicación ha colapsado a través de los teléfonos móviles. Es de madrugada y estamos todos en pie. No sabemos qué hacer.

Coloco la radio, sólo ruidos entre frecuencias... Espera!... ahí hay algo, pienso. Una voz con acento argentino informaba sobre un temblor en Mendoza. "Tenemos información de un fuerte movimiento telúrico al otro lado de la cordillera. Al parecer  en Chile fue el epicentro". Recorro otras frecuencias y encuentro funcionando una radio (ya no recuerdo si era local o la biobio) Un auditor indicaba que se había producido un maremoto en Iloca. A la vez informaban de olas arrasando en Talcahuano y Constitución. No lo puedo creer. ¿Podía ser esto real?

Por la mañana confirmamos la información. Se hablaba de cientos (o miles) de personas desaparecidas. Agradecía poder estar en mi hogar.

Por la tarde, mi telefono móvil carecía de carga. Me entero que en la municipalidad hay electricidad y la están suministrando para cargar artefactos electricos (celulares sobre todo).

Me encuentro con muchas personas aglutinadas en torno a alargadores que suministraban electricidad a sus teléfonos. Ahí me quedo. Empieza a anochecer y falta poco para completar la carga. Ya es de noche, todo está oscuro. Transitamos por la calles a tientas, una vez más la luna ilumina tenuemente nuestro pasar.

Lo importante ya no era el mall, las compras, el consumo, ni los pelambres de farándula. Lo importante ya no era el LCD, el llanto de un niño por no satisfacer sus caprichos (un helado quizás) o el permiso para jugar a la pelota. Lo importante ya no era llegar a la hora especificada al colegio o a trabajar, entregar el reporte de nuestro trabajo oportunamente, de acuerdo a plazos arbitrariamente deifinidos o lavar el auto.

Lo importante radicaba en encontrar un lugar con electricidad, cargar nuestro celular y comunicarnos con nuestros seres queridos. Lo importante estaba en enterarnos que las personas que queremos estaban vivas y bien. Que sus casas se mantuvieron en pie y no hubo mayores desgracias personales ni materiales. Lo importante radicaba en obtener suministros alimenticios para mantenerse durante los días complicados sin electricidad. Lo importante radicaba en establecer lazos con nuestros vecinos para cuidarnos los unos a los otros. Todo lo demás pasó a esferas secundarias o terciarias.

Los temas intrascendentes de nuestras vidas desaparecieron de un plumazo, en sólo 200 segundos. Le bastaron 3 minutos y 20 segundos a la naturaleza recordarnos que nuestra vida está adornada de tanta superficialidad que terminamos relegando lo necesario a la esfera de lo secundario. Sólo basto ese corto lapso de tiempo para desaparecer la venda de nuestros ojos. No se necesitaba más.

Sólo bastaron un par de meses de ilusoria "normalidad" para volver a lo mismo de siempre. Incluso, la soberbia de algunos los llevó a buscar culpables por lo sucedido. Volvemos a lo mismo...